Cuando parece que todo está perdido. Al caer y caer y no llegar al fondo del abismo.
Cuando todo se vuelve negro y la única luz es la de la ignorancia y la incomprensión.
Cuando falla el amor. Cuando no paras de tropezar. Cuando no sabes qué pasa o cuando simplemente pasa algo.
Siempre estarán ahí. Siempre para respaldarte y cogerte en sus brazos en cualquier caída. Por eso, hoy quiero hacer un pequeño homenaje a la amistad, esa cura para todo mal. Esa salvación para todo peligro.
martes, 17 de febrero de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
CORRE, CORRE
Me atrevería a decir que era ella. Sentada en el segundo escalón del portal en el callejón donde un día me asusté. Seguía allí, estática, pálida pero sonriente. Ella también se había hecho mayor. Pero su semblante tranquilo lo llevaba grabado en el rostro, como si de una estatua se tratase. Vestida de gris, recuerdo de lluvias torrenciales y con los labios de carmín, almacén de los cálidos días de verano, me miró. Me sonrió. Me volvió a saludar. Me sorprendí. A medida que me iba acercando, sacó el sucio calendario del que me habló Sabina y gritó el paso de la vida. Los minutos, las horas, los años. Y toda una existencia. Me avisó de que corriera hacia mis sueños, mis anhelos, incluso mis miedos, para no dejar nada por hacer en este viaje efímero y breve. Corre, corre y no los dejes escapar, pues ya nunca volverán.
martes, 27 de enero de 2009
ALGÚN BAÚL DE ALGUNOS RECUERDOS
Poquito a poco, como durante las horas que siguen a un sueño, una se da cuenta de que va cayendo en el olvido. Como la reina a la que, después de sus glorias, han quitado el trono; como el niño que, al hacerse mayor, olvida todos sus juguetes bajo un manto de polvo centenario. O como la princesa que ya no entra en sus vestidos porque el tiempo le ha dejado sus huellas por el cuerpo.
Como los perros que mendigan un trozo seco de carne, o como la bicicleta diabética de mi vecina, roída, descolorida y mugrienta.
Así van quedando los corazones metálicos, enamorados, hastiados, tediosos…
Y vuelvo a despertar del letargo, de un sueño infinito en el que el tiempo ha desaparecido sin más explicaciones, sin nada que decir, sin nada que hacer.
Así también el espacio, dejándome en la nada, que es lo único que a veces existe, o con el todo, que es lo que en estos momentos ha dejado de existir.
Sola en un manto delirante, entre partículas febriles y recuerdos caleidoscópicos.
Incluso la sombra que me juró lealtad y compañía hasta los últimos días me ha abandonado por otro cuerpo al que reflejar en el suelo, en las paredes, en la hierba, en el agua…
Continúa la continua espera, aguardando mi plaza en algún baúl de algunos recuerdos.
Como los perros que mendigan un trozo seco de carne, o como la bicicleta diabética de mi vecina, roída, descolorida y mugrienta.
Así van quedando los corazones metálicos, enamorados, hastiados, tediosos…
Y vuelvo a despertar del letargo, de un sueño infinito en el que el tiempo ha desaparecido sin más explicaciones, sin nada que decir, sin nada que hacer.
Así también el espacio, dejándome en la nada, que es lo único que a veces existe, o con el todo, que es lo que en estos momentos ha dejado de existir.
Sola en un manto delirante, entre partículas febriles y recuerdos caleidoscópicos.
Incluso la sombra que me juró lealtad y compañía hasta los últimos días me ha abandonado por otro cuerpo al que reflejar en el suelo, en las paredes, en la hierba, en el agua…
Continúa la continua espera, aguardando mi plaza en algún baúl de algunos recuerdos.
martes, 20 de enero de 2009
¿Pesadillas?
El miedo me invadió por la noche. Acurrucada en mi estrecha cama, las dudas se asomaron entre las sábanas, pidiendo permiso para adentrarse en algún rincón de mis debilidades. Me sentí como en el mayor de los agujeros negros jamás descubiertos, donde la ignorancia me tragaba y el espesor de aquella masa negra no me dejaba escapar. Al fondo divisé una estrella enigmática que me susurraba al oído obscenidades y me excitaba. Una mirada espumosa se adentró en mi mente y los gusanos comenzaron a subir por mi espalda. Dibujaron en ella una palabra con sus huellas, que todavía hoy no he podido descifrar. Y seguí flotando por el universo, desnuda ante la inmensidad más pequeña y el miedo más infinito. Una espera interminable hasta que el despertador, por fin, acabo sonando.
viernes, 16 de enero de 2009
DIVAGACIONES SONÁMBULAS
Paseo por un jardín de tenues lágrimas que me acarician las mejillas mientras yo las esparzo por esta anatomía diaria que me persigue y se funde en el néctar de mis pupilas por las que diviso un telón amarillento y roído por los años y el polvo.
Muerdo el ambiente con dos afiladas cuchillas que ayer me cortaron sin querer las venas y sirvieron aquella esencia de ácidas rosas a modo de cóctel para el hastío y la ignorancia, el no saber. No saber qué es vida, no saber quién eres, a dónde vas… y mil páginas más de investigación y teoría que siguen sin convencerme. Vengo de mí y a mí voy, conmigo y por mí, para mí, sin mí… divagaciones sonámbulas en una noche desierta en la que los galgos corretean por mis muslos y Sabina me canta al oído susurrándome Peces de ciudad con una dulzura que nunca nadie había invertido en mi sensibilidad.
Y yo en la cama, abierta al fantasma de cada día, con los brazos cruzados, abrazando la nada y el todo, pues cada noche me acuesto pensando en que algún día podré tener entre ellos aquello que el viento se llevó y las olas hicieron llegar hasta mí. La respuesta a todo, sin decir nada.
Muerdo el ambiente con dos afiladas cuchillas que ayer me cortaron sin querer las venas y sirvieron aquella esencia de ácidas rosas a modo de cóctel para el hastío y la ignorancia, el no saber. No saber qué es vida, no saber quién eres, a dónde vas… y mil páginas más de investigación y teoría que siguen sin convencerme. Vengo de mí y a mí voy, conmigo y por mí, para mí, sin mí… divagaciones sonámbulas en una noche desierta en la que los galgos corretean por mis muslos y Sabina me canta al oído susurrándome Peces de ciudad con una dulzura que nunca nadie había invertido en mi sensibilidad.
Y yo en la cama, abierta al fantasma de cada día, con los brazos cruzados, abrazando la nada y el todo, pues cada noche me acuesto pensando en que algún día podré tener entre ellos aquello que el viento se llevó y las olas hicieron llegar hasta mí. La respuesta a todo, sin decir nada.
domingo, 11 de enero de 2009
REFLEXIONANDO...
En el cielo las últimas estrellas bostezan. Vuelvo la cara a los apuntes. Me escuecen los ojos; me los arranco y los dejo descansando en el vaso de agua que tengo en la mesilla.
Alimento los cuencos vacíos con unas gotitas de imaginación; un mundo mejor, en que la injusticia nos desvele y la pobreza nos quite el hambre. Un mundo en que las guerras nos causen náuseas y la violencia nos haga fallecer.
Me molesta incluso mi cuerpo, como si me lo acabaran de alquilar por cuatro duros, ya que no tenía nada mejor con que afrontar el día. El estómago hueco, las piernas cansadas y los pies hinchados por el calor es mi predisposición hacia la realidad que, a cambio, me azota con su látigo de mentiras y disgustos, untando mis heridas de amarguras universales y engaños cósmicos, la mejor pócima para el suicidio.
Estudio para el examen de la vida, el más complicado que seguramente tendremos. La angustia inunda el ambiente y quiero huir de las mentiras, los telediarios, el horario inquebrantable; y subirme a un escenario en que poder interpretar el papel que más me plazca en el momento menos esperado.
Porque la vida es esto; un teatro en que algunos se benefician de las acciones de las marionetas que manejan y, otros, dichosos, se dan cuenta de que nada es cierto; de que vivimos una ilusión o una ¿mentira?.
Alimento los cuencos vacíos con unas gotitas de imaginación; un mundo mejor, en que la injusticia nos desvele y la pobreza nos quite el hambre. Un mundo en que las guerras nos causen náuseas y la violencia nos haga fallecer.
Me molesta incluso mi cuerpo, como si me lo acabaran de alquilar por cuatro duros, ya que no tenía nada mejor con que afrontar el día. El estómago hueco, las piernas cansadas y los pies hinchados por el calor es mi predisposición hacia la realidad que, a cambio, me azota con su látigo de mentiras y disgustos, untando mis heridas de amarguras universales y engaños cósmicos, la mejor pócima para el suicidio.
Estudio para el examen de la vida, el más complicado que seguramente tendremos. La angustia inunda el ambiente y quiero huir de las mentiras, los telediarios, el horario inquebrantable; y subirme a un escenario en que poder interpretar el papel que más me plazca en el momento menos esperado.
Porque la vida es esto; un teatro en que algunos se benefician de las acciones de las marionetas que manejan y, otros, dichosos, se dan cuenta de que nada es cierto; de que vivimos una ilusión o una ¿mentira?.
sábado, 13 de diciembre de 2008
YO Y MIS CIRCUNSTANCIAS
El suelo está frío. Me doy cuenta de que el camisón que me compré es demasiado corto. Cristales que se clavan caprichosos en mis pies desnudos. Cuchillas que me cortan la garganta, negándome una respiración digna. Luz de un nuevo día sombrío. Mate con chocolate encima de la mesa del salón, donde anoche me hiciste el amor. Leche sólida en tazas milenarias, acompañantes de mi soledad. Sanguijuelas en los zapatos, gusanos en la mesilla. Olor a guiso y detergente en la escalera. Lluvia en la calle, ríos en un café bañado de gemidos mañaneros. Un croissant duro y mermelada de pera. Una voz cascada y presente que irrumpe en mi mente. No la quiero oír. Me acurruco en el pasado donde el mal todavía no se había inventado. Donde me dejaba poner lazos en la cabeza y permitía que me pellizcasen los mofletes.
Jazz en la cama, cantos en la ducha, sexo en el sofá.
Soledad continua, llanto ininterrumpido. Lejanas alegrías, tristezas venideras.
“C´est la vie” me dijeron un día. Pero yo nunca lo creí.
Jazz en la cama, cantos en la ducha, sexo en el sofá.
Soledad continua, llanto ininterrumpido. Lejanas alegrías, tristezas venideras.
“C´est la vie” me dijeron un día. Pero yo nunca lo creí.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
TUS BONITAS MANOS
Hoy el cielo está azul para mis pupilas adormecidas. No sé si los pájaros cantan, pues abandoné mis oídos en alguno de esos bares amargos en los que lo racional se despega de nuestros cuerpos y entramos en la esfera ilógica de los sueños más obscenos.
Salgo a la calle y la anatomía se me hiela bajo mi magro abrigo. Las manos se enrojecen y piden auxilio a unos guantes carcomidos por los inviernos que me componen. Sólo deseo que me agarres la cintura con tus bonitas manos, que me des calor al son de tus palabras. El vaivén de los días me agita y vuelvo a la realidad olvidada en el mundo del dolor, en los días infelices de un pobre erizo cuyas agujas ya no pinchan.
La tinta se lanza ladera abajo e intenta tragarse mi existencia con su poder destructivo y creador. Me hundo y en el abismo encuentro la fe en que algo mejor llegará. Encuentro la razón que me niega todo anhelo de inmortalidad.
Alborótame el pelo, hazme volver, pues el delirio está pudiendo conmigo.
Cuarenta grados en el corazón, cero en el alma. Me queman los recuerdos y me hiela la realidad. Quedaré congelada allá donde tú me pidas, pero, por favor, agarra mi cintura con tus bonitas manos.
Salgo a la calle y la anatomía se me hiela bajo mi magro abrigo. Las manos se enrojecen y piden auxilio a unos guantes carcomidos por los inviernos que me componen. Sólo deseo que me agarres la cintura con tus bonitas manos, que me des calor al son de tus palabras. El vaivén de los días me agita y vuelvo a la realidad olvidada en el mundo del dolor, en los días infelices de un pobre erizo cuyas agujas ya no pinchan.
La tinta se lanza ladera abajo e intenta tragarse mi existencia con su poder destructivo y creador. Me hundo y en el abismo encuentro la fe en que algo mejor llegará. Encuentro la razón que me niega todo anhelo de inmortalidad.
Alborótame el pelo, hazme volver, pues el delirio está pudiendo conmigo.
Cuarenta grados en el corazón, cero en el alma. Me queman los recuerdos y me hiela la realidad. Quedaré congelada allá donde tú me pidas, pero, por favor, agarra mi cintura con tus bonitas manos.
lunes, 1 de diciembre de 2008
GOGOAN ZAITUGU
Hoy ha muerto uno de los cantautores más conocidos en el panorama musical vasco, autor de canciones que identifican a este pueblo y todos hemos hecho nuestras, creciendo con ellas y recordándolas constantemente a lo largo de nuestras vidas.
Por eso, por lo que para nuestra cultura en general y para mí en particular, ha significado, quiero rendir este pequeño homenaje a Mikel Laboa, por haberme dado la oportunidad de crecer con su música y sus letras que siempre tienen el poder de sacar a flote una lágrima y abrir el baúl polvoriento de los recuerdos.
Mil esker betiko Mikel.
Por eso, por lo que para nuestra cultura en general y para mí en particular, ha significado, quiero rendir este pequeño homenaje a Mikel Laboa, por haberme dado la oportunidad de crecer con su música y sus letras que siempre tienen el poder de sacar a flote una lágrima y abrir el baúl polvoriento de los recuerdos.
Mil esker betiko Mikel.
sábado, 29 de noviembre de 2008
PUZZLE
Cierro los ojos. Hago un repaso rápido y general (tal vez demasiado) del día.
Me dispongo a dormir. Oigo sollozos. ¿La mujer del vecino tal vez? Me han dicho que últimamente no les va muy bien. Espera, ya sé. Me olvidé los pulmones en la mesita de noche; lloran oxígeno sin parar. Bueno, mañana los cogeré. Joder, me olvidé el estómago en la encimera. Ya sabes, hoy quería no comer, no tener hambre. Bueno, mañana me reconstruiré. Ahora, a dormir.
No puedo, siento que me falta algo. No puede ser la vergüenza, ¿o sí? Ayer la guardé en el bolso para afrontar el día sin miedo alguno. Definitivamente, no soy yo quien hoy intenta visitar a Morfeo. ¿Y el amor?, ¿y la amistad?, ¿y el desengaño, las sonrisas, el olfato…? ¿Dónde quedaron?. Tal vez esparcidos por el salón. O congelados entre croquetas y puré para que no desaparezcan. No recuerdo bien qué es lo que he hecho antes de meterme a la cama.
Algo me pesa, siento como si el plomo se hubiese apoderado de mi cuerpo. No puede ser; no he comido, no tengo vergüenza… ¿qué me pesa en las entrañas? Claro, se me olvidó llorar. Voy a intentarlo y luego a dormir, que ya es hora. Nada. Imposible.
Tal vez si bebo un poco de agua me tranquilice. No pasa por mi garganta. Estoy llena de una masa negra que rebosa. Dolor.
Dolor de vivir sin estar viviendo. Dolor por no querer morir aquello que no se vive. Dolor por la confusión, la incertidumbre, el miedo que se supone que no tenía… pero aquí está, bien pegadito a mí.
Tal vez no sea el momento de dormir. Pues nada, a despertar y recoger aquello que quise olvidar y perder. Aquello que, al fin y al cabo, me pertenece, me hace ser quien soy.
Me dispongo a dormir. Oigo sollozos. ¿La mujer del vecino tal vez? Me han dicho que últimamente no les va muy bien. Espera, ya sé. Me olvidé los pulmones en la mesita de noche; lloran oxígeno sin parar. Bueno, mañana los cogeré. Joder, me olvidé el estómago en la encimera. Ya sabes, hoy quería no comer, no tener hambre. Bueno, mañana me reconstruiré. Ahora, a dormir.
No puedo, siento que me falta algo. No puede ser la vergüenza, ¿o sí? Ayer la guardé en el bolso para afrontar el día sin miedo alguno. Definitivamente, no soy yo quien hoy intenta visitar a Morfeo. ¿Y el amor?, ¿y la amistad?, ¿y el desengaño, las sonrisas, el olfato…? ¿Dónde quedaron?. Tal vez esparcidos por el salón. O congelados entre croquetas y puré para que no desaparezcan. No recuerdo bien qué es lo que he hecho antes de meterme a la cama.
Algo me pesa, siento como si el plomo se hubiese apoderado de mi cuerpo. No puede ser; no he comido, no tengo vergüenza… ¿qué me pesa en las entrañas? Claro, se me olvidó llorar. Voy a intentarlo y luego a dormir, que ya es hora. Nada. Imposible.
Tal vez si bebo un poco de agua me tranquilice. No pasa por mi garganta. Estoy llena de una masa negra que rebosa. Dolor.
Dolor de vivir sin estar viviendo. Dolor por no querer morir aquello que no se vive. Dolor por la confusión, la incertidumbre, el miedo que se supone que no tenía… pero aquí está, bien pegadito a mí.
Tal vez no sea el momento de dormir. Pues nada, a despertar y recoger aquello que quise olvidar y perder. Aquello que, al fin y al cabo, me pertenece, me hace ser quien soy.
sábado, 15 de noviembre de 2008
LA VIDA MISMA
El sol se despide diciendo que no sabe si volverá a salir. Los ojos me chorrean tristeza y los párpados me han explotado, pues, según ellos, ya no aguantaban más el horror del universo. Han decidido desaparecer. El camino fácil, dicen algunos. En fin, un suicidio más. Las manos se me agrietan queriendo mostrarme que, sí, cada día soy más vieja, que ya mis dedos al piano no son lo que alguna vez fueron, que el invierno es frío y ellas también lo notan. Pero, ¿y qué?. Camino por las calles desiertas y vomito ideas lejanas, antiguos sueños polvorientos. Del baúl carcomido que en algún lugar interior escondo saco a relucir aquello en lo que una vez creí. La imaginación comienza a brotar como la mala hierba que pretende apoderarse del mundo, sin límites, sin vergüenza, sin miedo alguno. Pues ya nadie la volverá a cortar. Ya las azadas no la dañarán.
Hoy vuelvo a ser niña. Me balanceo en el columpio intentando alcanzar a… mi amigo invisible. Cuánto te he echado de menos, cuántas noches esperando que me dieras el último beso. Y aquí estás, como nunca dejaste de estar. Me como una piruleta y otra y otra más. El estómago me revienta en mil pedazos; me los como también. Mierda, ya no es un cuento de final feliz. Es, al fin y al cabo, la vida misma.
Hoy vuelvo a ser niña. Me balanceo en el columpio intentando alcanzar a… mi amigo invisible. Cuánto te he echado de menos, cuántas noches esperando que me dieras el último beso. Y aquí estás, como nunca dejaste de estar. Me como una piruleta y otra y otra más. El estómago me revienta en mil pedazos; me los como también. Mierda, ya no es un cuento de final feliz. Es, al fin y al cabo, la vida misma.
viernes, 14 de noviembre de 2008
EL TEATRO
Aquello que me hace dudar de si la vida es realidad o pura ficción.
Aquello por lo que me asaltan dudas sobre quién soy.
Las palabras me dejan petrificada en la butaca o en el cemento de la calle.
Los gritos son espeluznantes; las risas contagiosas.
Un mundo mágico en el que uno deja de ser para convertirse en aquello que en un momento dado le apetece reflejar.
Y nadie dice nada; no hay malas caras, envidias o desprecios.
Porque ya nadie es, o ya todos somos.
Es, en fin, una pócima para la vida feliz, las noches alegres y las sonrisas continuas.
Es, en fin, el teatro.
Aquello que me hace dudar de si la vida es realidad o pura ficción.
Aquello por lo que me asaltan dudas sobre quién soy.
Las palabras me dejan petrificada en la butaca o en el cemento de la calle.
Los gritos son espeluznantes; las risas contagiosas.
Un mundo mágico en el que uno deja de ser para convertirse en aquello que en un momento dado le apetece reflejar.
Y nadie dice nada; no hay malas caras, envidias o desprecios.
Porque ya nadie es, o ya todos somos.
Es, en fin, una pócima para la vida feliz, las noches alegres y las sonrisas continuas.
Es, en fin, el teatro.
viernes, 17 de octubre de 2008
CAOS INTERIOR
Se abre el telón, un nuevo ¿día? Comienza.
Ropa por el suelo, restos de comida en la encimera, papeles mojados, colillas cenicientas…
“si tú me dices ven, lo dejo todo…”; sexo sin amor, un polvo, ¿follamos?.
“bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez…”.
Lagunas mentales, pollo en la nevera, leche cortada y un trozo de pan duro.
No puede ser, me digo. La cama está hecha, las ventanas abiertas, el frío me corta las piernas desnudas.
Pero todavía guardo en un suspiro algo de aquel perfume tuyo que tanto me gustó, que me cautivó y luego hizo ésto de mí.
Música decadente, viejos en el parque, relojes locos que intentan matar el tiempo. Y yo, en medio de este caos que me pertenece, llamo a Ulises por si le apetece tomarse un café y contarme sus últimas aventuras.
Me sumerjo en la bañera y ahogo mis pensamientos. Estallan a gritos en medio del silencio pero no me importa; la vecina del 5º aún duerme.
Me miro al espejo y las lágrimas se me escapan sin querer. Lo siento. Quiero comer cristal y escupir dientes; me arrancaría la lengua para no volver a hablar y vendería mis sesos a algún carnicero con ánimo de lucro.
No sé, tal vez hoy no sea yo quien habita mi cuerpo. Voy a dormir. Puede que mañana despierte en una galaxia lejana, rodeada de muñecos morados de ojos saltones. Estoy algo confusa.
Probablemente mañana sea un nuevo día, quién sabe.
Ropa por el suelo, restos de comida en la encimera, papeles mojados, colillas cenicientas…
“si tú me dices ven, lo dejo todo…”; sexo sin amor, un polvo, ¿follamos?.
“bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez…”.
Lagunas mentales, pollo en la nevera, leche cortada y un trozo de pan duro.
No puede ser, me digo. La cama está hecha, las ventanas abiertas, el frío me corta las piernas desnudas.
Pero todavía guardo en un suspiro algo de aquel perfume tuyo que tanto me gustó, que me cautivó y luego hizo ésto de mí.
Música decadente, viejos en el parque, relojes locos que intentan matar el tiempo. Y yo, en medio de este caos que me pertenece, llamo a Ulises por si le apetece tomarse un café y contarme sus últimas aventuras.
Me sumerjo en la bañera y ahogo mis pensamientos. Estallan a gritos en medio del silencio pero no me importa; la vecina del 5º aún duerme.
Me miro al espejo y las lágrimas se me escapan sin querer. Lo siento. Quiero comer cristal y escupir dientes; me arrancaría la lengua para no volver a hablar y vendería mis sesos a algún carnicero con ánimo de lucro.
No sé, tal vez hoy no sea yo quien habita mi cuerpo. Voy a dormir. Puede que mañana despierte en una galaxia lejana, rodeada de muñecos morados de ojos saltones. Estoy algo confusa.
Probablemente mañana sea un nuevo día, quién sabe.
sábado, 11 de octubre de 2008
DÍGANME, POR FAVOR
Díganme, por favor, cuál es el misterio que aguarda el amor en la profundidad de sus meras formas, sus simples sonidos o el pequeño espacio que ocupa en una hoja en blanco en la mesa de un poeta aburrido de escribir siempre lo mismo de distintas maneras.
Díganmelo, pues no he sido capaz de descifrar el código que me embriaga, los susurros que me excitan, las palabras que me matan.
Muéstrenme por qué estamos hechos de amor, por qué necesitamos el agua para no dejar de vivir y por qué permanecería en tu interior hasta que tus entrañas me ahogaran y tuviera que escapar lejos de tus paredes por miedo a la adicción de dormir en ellas eternamente.
Tal vez, como a mí me ocurre, puede que no existan respuestas, puede que los “por qué” estén de sobra en este mundo en que hasta el aire tiene que hacerse un pequeño hueco para hacernos un favor y mantenernos así vivos.
Nos nutrimos de la ignorancia más sabia, aquella que hace que nos volvamos primitivos, la misma.
Vivamos de la intuición más animal y consigamos alcanzar corazones destrozados y almas vírgenes a las que fecundar con amor.
Díganmelo, pues no he sido capaz de descifrar el código que me embriaga, los susurros que me excitan, las palabras que me matan.
Muéstrenme por qué estamos hechos de amor, por qué necesitamos el agua para no dejar de vivir y por qué permanecería en tu interior hasta que tus entrañas me ahogaran y tuviera que escapar lejos de tus paredes por miedo a la adicción de dormir en ellas eternamente.
Tal vez, como a mí me ocurre, puede que no existan respuestas, puede que los “por qué” estén de sobra en este mundo en que hasta el aire tiene que hacerse un pequeño hueco para hacernos un favor y mantenernos así vivos.
Nos nutrimos de la ignorancia más sabia, aquella que hace que nos volvamos primitivos, la misma.
Vivamos de la intuición más animal y consigamos alcanzar corazones destrozados y almas vírgenes a las que fecundar con amor.
lunes, 6 de octubre de 2008
¿?
Algún día llegaremos a comprender, tranquilo, la razón que nos unió en la inmensidad de la Nada. Aquella cajita llena de guisantes de la que provienen los misterios que más pensamientos nos han costado…aquel sol y su respectiva luna que se aburrieron de dar vueltas y decidieron crear un pasatiempos como el baile de la tierra o el brillar de las estrellas a las que alimentaron como si de hijas se tratase.
Hay tanto todavía por descubrir y tan poco por olvidar que se acumulan los conocimientos en mi pequeña cabeza haciendo que estallen los compartimentos en que voy guardándolas siguiendo un orden que todavía desconozco, y provocando así una mezcla de ideas de lo más exótica y atractiva.
Me gusta saber tanto que no sé nada. Me gusta no saber nada y que me enseñen a saber algo…
Con la de dudas que hay por resolver y yo aquí, tomándome un café sin remordimientos y con una buena dosis de placer.
En fin, habrá que ponerse manos a la obra, antes de que sea demasiado tarde y los misterios dejen ya de serlo.
Hay tanto todavía por descubrir y tan poco por olvidar que se acumulan los conocimientos en mi pequeña cabeza haciendo que estallen los compartimentos en que voy guardándolas siguiendo un orden que todavía desconozco, y provocando así una mezcla de ideas de lo más exótica y atractiva.
Me gusta saber tanto que no sé nada. Me gusta no saber nada y que me enseñen a saber algo…
Con la de dudas que hay por resolver y yo aquí, tomándome un café sin remordimientos y con una buena dosis de placer.
En fin, habrá que ponerse manos a la obra, antes de que sea demasiado tarde y los misterios dejen ya de serlo.
miércoles, 1 de octubre de 2008
TAN SÓLO UN RECUERDO
¿Por qué no me late el corazón cuando arrimo mi oído a él? Tal vez se avergüence de mis pensamientos, de su reflejo en mi alma… o, simplemente, sea tan austero que un solo latido le parezca excesivo.
Pero mi corazón no entiende de rechazos; desea ser querido, desea anhelarte, formar parte de tu masa, de tu espíritu.
Y yo… ¿quién soy yo?, ¿acaso puedo hablar de amor? Dudo de mi sabiduría, de mi memoria, mis recuerdos… y no sé si soy yo la que lo forma o si es un algo superior quien me maneja. Pendo de unos hilos bien amarrados a la razón de estar viva, pero no acerques tu fuego a ellos pues algún día caeré en picado y no habrá nadie que pueda salvarme de la ignorancia.
Me comerán los gusanos de la tristeza y enterrarán mis huesos en el olvido, para más tarde florecer en forma de recuerdo, de haber sido algo, no sé, tal vez alguien a quien recuerdes con la mano en el pecho, con el corazón en un puño o, simplemente, con los labios entreabiertos esperando un último beso.
Pero mi corazón no entiende de rechazos; desea ser querido, desea anhelarte, formar parte de tu masa, de tu espíritu.
Y yo… ¿quién soy yo?, ¿acaso puedo hablar de amor? Dudo de mi sabiduría, de mi memoria, mis recuerdos… y no sé si soy yo la que lo forma o si es un algo superior quien me maneja. Pendo de unos hilos bien amarrados a la razón de estar viva, pero no acerques tu fuego a ellos pues algún día caeré en picado y no habrá nadie que pueda salvarme de la ignorancia.
Me comerán los gusanos de la tristeza y enterrarán mis huesos en el olvido, para más tarde florecer en forma de recuerdo, de haber sido algo, no sé, tal vez alguien a quien recuerdes con la mano en el pecho, con el corazón en un puño o, simplemente, con los labios entreabiertos esperando un último beso.
lunes, 29 de septiembre de 2008
OTOÑO
El otoño se ha colado por mi ventana, por debajo de mi falda, por entre las sábanas que intentan vanamente calentarme.
Ha llegado el otoño, los tonos rojizos, el adiós de las hojas, las miradas perdidas.
Los “sí quiero”, los envoltorios, las presentaciones, los libros…
El otoño es duda, época de transición entre el calor que nos devuelve a la era primitiva de nuestros antepasados y el frío que racionaliza nuestros pensamientos.
Pero llegó el otoño y con él el sol helado, la lluvia tibia y un intento de viento que empieza a asomar.
La ciudad duerme tranquila esperando tal vez un milagro de la naturaleza que le haga evaporarse hacia paraísos perdidos, lejanos lugares recónditos donde aguarda el amor, la pasión y otras sensaciones, otros sentimientos resignados a esperar en la ignorancia, en el olvido…
Y entonces llegó el otoño; otoño para la esperanza, para la alegría, el saber, el deseo.
Otoño para devolvernos la vida que nos han robado, para volver a ser nosotros y olvidar lo que alguna vez fuimos.
Ha llegado el otoño, los tonos rojizos, el adiós de las hojas, las miradas perdidas.
Los “sí quiero”, los envoltorios, las presentaciones, los libros…
El otoño es duda, época de transición entre el calor que nos devuelve a la era primitiva de nuestros antepasados y el frío que racionaliza nuestros pensamientos.
Pero llegó el otoño y con él el sol helado, la lluvia tibia y un intento de viento que empieza a asomar.
La ciudad duerme tranquila esperando tal vez un milagro de la naturaleza que le haga evaporarse hacia paraísos perdidos, lejanos lugares recónditos donde aguarda el amor, la pasión y otras sensaciones, otros sentimientos resignados a esperar en la ignorancia, en el olvido…
Y entonces llegó el otoño; otoño para la esperanza, para la alegría, el saber, el deseo.
Otoño para devolvernos la vida que nos han robado, para volver a ser nosotros y olvidar lo que alguna vez fuimos.
viernes, 25 de julio de 2008
No son los grillos el cacarear de los dioses,
no son ellos los que en esta tórrida tarde
peinan los matorrales de mi montaña.
Vi a lo lejos, en el agua, un trozo de tela
tan blanca pero tan morena,
curtida de sal y nostalgia,
soplaba desde Tramontana el viejo viento del norte
pastaban en la costa ovejas traídas por la marea.
Era su respiración lo que les excitaba y encantaba sus gargantas
o era yo quien os imaginaba arriba, soplando y arando mis aguas.
CSB.
no son ellos los que en esta tórrida tarde
peinan los matorrales de mi montaña.
Vi a lo lejos, en el agua, un trozo de tela
tan blanca pero tan morena,
curtida de sal y nostalgia,
soplaba desde Tramontana el viejo viento del norte
pastaban en la costa ovejas traídas por la marea.
Era su respiración lo que les excitaba y encantaba sus gargantas
o era yo quien os imaginaba arriba, soplando y arando mis aguas.
CSB.
lunes, 23 de junio de 2008
Te paseas por lugares infinitos que te hacen recordar cualquier vestigio de vidas pasadas, te distraes por un instante contemplando el recorrido de un rayo de sol y te pierdes en palabras inacabadas. No hay nada que no piense de ti, sobre ti, y en ti, en la forma que tienes de desarmerme solamente mirandome a los ojos, cuando callas como siempre demasiado y vuelves con el corazón repleto de yo que sé que enigmas. Me asustas cuando juegas así contigo y cuando puedo ver que hay verdad en tu alma. Se que no voy a pensar en el futuro pero es que se me hace tan dificil verte alejarte y no comprender el vacío que entra en mi cuerpo y pensar que nuestras vidas seguirán rumbos desconocidos y quizás diferentes.
CSB.
CSB.
domingo, 22 de junio de 2008
Dibujaste con tus pies una flecha,
dime pues donde apuntaba
que el agua fría y traviesa
engulló como espuma blanca.
Apuntaba hacia la Meca,
o hacia África, soleada.
Pensé que iba hacia tu casa
de grandes verdes y canas pardas.
Me imaginé que volaba
en dirección al Poniente.
Entiendo ahora que apuntaba
hacia cualquier lugar infinito
situado en tu planta
y que prometiste coger las conchas
de la arena calada.
CSB.
dime pues donde apuntaba
que el agua fría y traviesa
engulló como espuma blanca.
Apuntaba hacia la Meca,
o hacia África, soleada.
Pensé que iba hacia tu casa
de grandes verdes y canas pardas.
Me imaginé que volaba
en dirección al Poniente.
Entiendo ahora que apuntaba
hacia cualquier lugar infinito
situado en tu planta
y que prometiste coger las conchas
de la arena calada.
CSB.
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ÚLTIMO BAILE
Bailaré hasta saciar todos mis anhelos, sintiendo cada soplo musical como la esperanza de que otro mañana será posible. Así, hasta bailar con la muerte, última compañera de todos, aquella a la que tendremos que conceder el baile que cierre la fiesta. N.O.G.
OLOR A CALLE
Te aferras a mí como un recuerdo, fruto de largas horas vagabundeando.
Te quiero en mí destructor del olvido, evocando horas pasadas.
Visualizo en tu aroma sugerencias vividas.
Fragancias exquisitas y nauseabundas como dos enamorados fusionadas.
Imágenes bellas y mortales grabadas en tu presencia.
Frases y pláticas como voz lejana.
Sonrisas y sollozos desgarrados pugnan por escapar de tu interior.
¿Dónde quedo yo?
¿Habito en mí o en ti?
No me dejes en el abismo de la ignorancia.
Arrópame con tu manto aromático, guárdame en el recuerdo de lo que alguna vez fui.
N.O.G.
Te quiero en mí destructor del olvido, evocando horas pasadas.
Visualizo en tu aroma sugerencias vividas.
Fragancias exquisitas y nauseabundas como dos enamorados fusionadas.
Imágenes bellas y mortales grabadas en tu presencia.
Frases y pláticas como voz lejana.
Sonrisas y sollozos desgarrados pugnan por escapar de tu interior.
¿Dónde quedo yo?
¿Habito en mí o en ti?
No me dejes en el abismo de la ignorancia.
Arrópame con tu manto aromático, guárdame en el recuerdo de lo que alguna vez fui.
N.O.G.
"...pero vosotros ciegos estáis cuando no conocéis que nacéis para padecer y morís para descansar."
¿Qué valor damos a la vida?
¿Qué consideramos que somos durante nuestro viaje?
¿Cuál es nuestra misión? ¿Padecer?
Sinceramente, creo que la vida es lo más bello que posee el ser humano. Descansaré al morir, pero después de haberme cansado de felicidad.
N.O.G.
¿Qué valor damos a la vida?
¿Qué consideramos que somos durante nuestro viaje?
¿Cuál es nuestra misión? ¿Padecer?
Sinceramente, creo que la vida es lo más bello que posee el ser humano. Descansaré al morir, pero después de haberme cansado de felicidad.
N.O.G.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios, lloró de amor al divisar su Itaca verde y humilde. El arte es esa Itaca de verde eternidad, no de prodigios.
Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges
NACÍ CON LAS MANOS VACÍAS
Y llenas de cuentos. Las manos sirven para escribir, amar o tejer. Hay para quien es el más dulce de los tormentos. Las manos pueden ser grandes, fuertes, etereas, capaces de todo y de nada. Demuestran y hacen mucho. Nací con las manos vacias pero llenas de historias que escribir, amar o tejer. Nací con las manos surcadas de ti pero sobre todo de mí.
CSB.
CSB.
LA BELLEZA DE UN INSTANTE
N.O.G.